EMOCIONES

Uno de los momentos más emocionantes de la Vera, es el conocido como “Los Empalaos”, que tiene lugar en la Semana Santa de Valverde cada Jueves Santo por la noche desde tiempo inmemorial, las primeras referencias datan del siglo XVI.

Vestir a los empalaos tiene su parte de ritual y su parte de técnica delicada, lo primero que se coloca al penitente es el “timón”, un palo redondo que formaba parte del arado romano tradicional y que sostiene a los brazos en cruz. Luego las sogas alrededor de los brazos y el timón hasta la punta de los dedos, así como en torno al torso. La parte de abajo se viste con una enagua blanca de mujer y en la cabeza, un velo también blanco, delante de la cara para guardar su anonimato y encima del velo una corona de espinas. Camina descalzo, por detrás del cuello se ajustan dos espadas antiguas en aspa y a mitad de cada brazo cuelgan tres “vilortas”, anillas de hierro que producen un sonido lúgubre a su paso. Completa el vestuario una tela blanca rectangular, como las que adornan muchas cruces, que le cuelga de los brazos.

El empalao va acompañado durante el via crucis del “cirineo” quien va vestido con una manta antigua o una capa. Antiguamente era denominado “hermano de luz”, pues llevaban las velas que lo alumbraban y lo auxiliaba ante cualquier caída o incidencia.

Extracto Miguel Méndez-Cabeza

En otros lugares de la comarca, el fuego despierta las pasiones y es protagonista en muchas festividades como los Escobazos de Jarandilla, el Viva-Viva de Aldeanueva, los Campanillos del Guijo o las Luminarias de Madrigal. Hogueras, antorchas, escobones… iluminan a estandartes, procesiones, danzantes y desfiles a caballo en los inicios de diciembre.

En época de carnaval, en Villanueva se celebra el Pero Palo, que recrea un juicio popular a un malhechor de origen incierto, representado por un muñeco de paja con cabeza de madera o turra. La “Judiá”, el “Ofertorio” con los Calabaceros y el “Paseo” de los tamborileros, el capitán, la capitana y los albarderos hasta la “Jura de la Bandera” conforman el festejo y escenifican auténticas joyas del folklore verato, siempre acompañadas de música y jotas.

Karl Hirte

Novelista alemán, viajero incansable, pastor vocacional y enamorado de la Vera y sus senderos

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